Para adiestrar a un Mastín Napolitano

A pesar de su aspecto inmenso y, según algunos, peligroso, el mastín napolitano es un gran amante de la vida familiar, paciente con las travesuras de los niños. Es como una niñera grande…pero para afirmar el buen comportamiento siempre es bueno adiestrar a nuestro mastín napolitano.

El origen de esta raza está en el moloso romano, perro favorito de muchos césares, luchador en los circos y además de custodio y protector de la familia y el hogar. Eso es lo que nos interesa especialmente: su instinto es proteger a la manada, recelar de los desconocidos e incluso mostrarse agresivo a la mínima señal de alerta. Para adiestrar a un mastín napolitano tenemos que entender este instinto, y saber que es un perro que estará dispuesto a todo por sus dueños.

Para educar a esta raza lo primero de todo es ser consecuentes; tenemos que marcar desde el principio los límites de su comportamiento, y hacerle saber lo que está bien y lo que está mal.

Lo ideal es que haga ejercicio, que desgaste energía. Si tiene alguna muestra de agresividad, algo poco común en el mastín napolitano, hay que atajarla de inmediato. No hay que gritarle ni golpearle, ten en cuenta que es un perro de guarda, sabe muy bien cómo defenderse, y de todos modos la agresión jamás funciona bien como método de adiestramiento: no hay nada tan efectivo como el cariño y las recompensas.

Con esta información adiestrar a un mastín napolitano será sencillo. Ten siempre en cuenta que puede aguantarlo todo, ¡pero tampoco dejes que tus hijos le tiren de las orejas todo el tiempo! Y acostúmbralo a aceptar a los desconocidos que vengan de visita para que no haya ningún disgusto; para eso, nada como una buena socialización.

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