La manera más eficiente de educar a un galgo afgano

Educar a un Galgo Afgano no es una cuestión de risa. Muchas personas compran este perro por la belleza de su pelaje, pero muy pocas son conscientes de su inusual inteligencia y sus demandas de atención y afecto. Además son animales muy rencorosos: si los abandonas durante un par de días, al volver hará ver que no te conoce para castigarte.

El origen de esta raza, como se adivina por su nombre, está en Afganistan. Es una de las razas más antiguas: de hecho hay registros del año 1000 antes de Cristo, donde se presupone que eran usados como perros de caza. Más adelante también fueron adaptados como perros pastores, y en la actualidad son también perros de carrera gracias a su gran velocidad, y excelentes compañeros para los que quieren mascotas muy dependientes. Para educar al galgo afgano hay que tomar esto en cuenta: su energía y su temperamento están ligados a la cacería, el pastoreo y la carrera.

Estamos ante un animal francamente dependiente. Es muy cercano a su dueño y siempre quiere estar con él, en su compañía y recibiendo sus caricias y elogios. Eso permite que su educación sea fácil, dado que está siempre dispuesto a tenernos contentos…si le damos lo que él demanda, que es mucha atención y cariño. Pero cuidado, también es un animal desconfiado y con mucha fiereza: si cree que hay peligro es capaz de enfrentarse sin temor a animales salvajes o a un asaltante. Hay que tomar esto en cuenta en la educación de nuestro galgo afgano: hay que enseñarle qué puede hacer, a quién puede atacar…porque podrían suceder accidentes.

Para el adiestramiento correcto de un galgo afgano no hay nada mejor que el sistema de las recompensas. Hay que enseñarle lo que queremos que haga premiando su buena conducta, premiando los comportamientos que nos gustan, e ignorando (o atajando con firmeza, pero sin agresividad) los que no. Por ejemplo, si cuando llegamos a casa del trabajo ladra y salta sobre nosotros podemos darle la espalda para que se sienta ignorado y pare; entonces, cuando se haya detenido, le recompensamos amorosamente, que es lo que necesita.

Premiando el buen comportamiento podemos educar a un galgo afgano igual que a un labrador o un pastor alemán. Lograremos que obedezca nuestras órdenes y acepte los visitantes, y podemos conseguir que sea un magnífico perro de alerta y guardia que proteja nuestra casa y nuestra familia.

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