La naturaleza del perro Gran Danés

Muchas personas piensan del Gran Danés que como es grande tiene que ser fiero; hay una gran cantidad de gente que hace esta asociación, y no tiene nada que ver con la realidad, de hecho los perros grandes suelen ser menos problemáticos y desde luego más tranquilos. Este perro, por ejemplo, es de los más dóciles. Su comportamiento, de hecho, tiene muchas similitudes a otras razas de gran tamaño, como por ejemplo el mastín napolitano, con quien comparte ascendencia, y al igual que éste es como un inmenso oso de peluche preparado para ser abrazado.

El origen se encuentra en Alemania, y nadie sabe del todo por qué se le llama “gran danés”. Gracias a los antiguos gravados se sabe que perros de rasgos similares ya existían hace cuatro mil años, puede que incluso cinco mil. Con el tiempo se cruzó ese perro con razas cazadoras para convertirlo en un buen rastreador; más tarde se mezcló también con el mastín napolitano y con el llamado “greyhound”, un perro de carreras.

Nos encontramos con una raza muy antigua, velocista y cazadora, pero estos rasgos han ido quedando en un segundo plano para su instinto. De hecho es un animal familiar que necesita estar dentro de casa, con el resto de la “manada”, y lo cierto es que se muestra muy agresivo hacia quienes hacen daño a sus amos, es muy protector con su familia.

El gran danés es de carácter vago, de manera que debemos obligarlo a hacer ejercicio para que no sufra obesidad; un paseo diario tendría que ser suficiente para activarlo. Aparte de su comportamiento renuente al ejercicio, bueno, hay poco más que decir de su temperamento: es tan dulce y protector que es como un gran oso de peluche al que abrazar y querer.

Un poco de ejercicio y una comida equilibrada, además de una buena socialización y, por supuesto, el adiestramiento, será la combinación perfecta para tener un gran danés perfecto para toda la familia.

La manera más eficiente de educar a un galgo afgano

Educar a un Galgo Afgano no es una cuestión de risa. Muchas personas compran este perro por la belleza de su pelaje, pero muy pocas son conscientes de su inusual inteligencia y sus demandas de atención y afecto. Además son animales muy rencorosos: si los abandonas durante un par de días, al volver hará ver que no te conoce para castigarte.

El origen de esta raza, como se adivina por su nombre, está en Afganistan. Es una de las razas más antiguas: de hecho hay registros del año 1000 antes de Cristo, donde se presupone que eran usados como perros de caza. Más adelante también fueron adaptados como perros pastores, y en la actualidad son también perros de carrera gracias a su gran velocidad, y excelentes compañeros para los que quieren mascotas muy dependientes. Para educar al galgo afgano hay que tomar esto en cuenta: su energía y su temperamento están ligados a la cacería, el pastoreo y la carrera.

Estamos ante un animal francamente dependiente. Es muy cercano a su dueño y siempre quiere estar con él, en su compañía y recibiendo sus caricias y elogios. Eso permite que su educación sea fácil, dado que está siempre dispuesto a tenernos contentos…si le damos lo que él demanda, que es mucha atención y cariño. Pero cuidado, también es un animal desconfiado y con mucha fiereza: si cree que hay peligro es capaz de enfrentarse sin temor a animales salvajes o a un asaltante. Hay que tomar esto en cuenta en la educación de nuestro galgo afgano: hay que enseñarle qué puede hacer, a quién puede atacar…porque podrían suceder accidentes.

Para el adiestramiento correcto de un galgo afgano no hay nada mejor que el sistema de las recompensas. Hay que enseñarle lo que queremos que haga premiando su buena conducta, premiando los comportamientos que nos gustan, e ignorando (o atajando con firmeza, pero sin agresividad) los que no. Por ejemplo, si cuando llegamos a casa del trabajo ladra y salta sobre nosotros podemos darle la espalda para que se sienta ignorado y pare; entonces, cuando se haya detenido, le recompensamos amorosamente, que es lo que necesita.

Premiando el buen comportamiento podemos educar a un galgo afgano igual que a un labrador o un pastor alemán. Lograremos que obedezca nuestras órdenes y acepte los visitantes, y podemos conseguir que sea un magnífico perro de alerta y guardia que proteja nuestra casa y nuestra familia.

¿Por qué es difícil educar a un Fox Terrier de Pelo Liso?

Para educar a un Fox Terrier de Pelo Liso debemos ser conscientes de que es un animal frenético, con muchísima energía y en constante movimiento. No es muy bueno para personas sedentarias, ni tampoco para primerizos que jamás han tenido perros. Tampoco se llevan del todo bien con los niños, porque son demasiado impacientes los unos con los otros, pero la sociabilización hace maravillas al rspecto.

Esta raza de perro encuentra su origen en Inglaterra, a raíz de múltiples cruzas de terriers en la búsqueda del cazador de pequeños animales más rápido y capacitado. Entre sus ancestros están el antiguamente llamado Black Terrier, el Bull Terrier, el Dachshund y el greyhound. En el siglo XVIII ya era muy conocida, como queda claro en un cuadro pintado por Sawrey Gylpin en 1790.

El Fox Terrier de Pelo Liso es un perro incansable, como casi todos los terrier. Instintivamente ladra ante cualquier cosa, como avisando de que su presa está cerca. Además es un cavador redomado: hace agujeros en todas partes, buscando roedores bajo tierra, y eso puede ser un problema si no se le enseña a no hacerlo.

Para poder darle un adiestramiento hay que tener mucha paciencia, ¡y mucha energía también! Un Fox Terrier de Pelo Liso puede volvernos locos, así que tenemos que aprender a controlarlo. Hay que cansarlo antes de nada, para que pueda prestar atención; puedes hacer que persiga la pelota, que corra,…pero claro, tampoco puede estar exhausto, ¡entonces no podremos enseñarle! Debes experimentar y averiguar el punto clave en que esté cansado pero receptivo a aprender. A partir de ahí el adiestramiento es como con todos los perros: firmeza, consecuencia, limitaciones. No alargues demasiado las sesiones, se aburren deprisa.

Es posible que te cueste encontrar el punto de cansancio necesario, pero no desistas. Educar a un Fox Terrier de Pelo Liso puede ser difícil; no obstante, cuando se consigue es una maravilla de perro. Con un adecuado adiestramiento puedes conseguir casi cualquier cosa con tu perrito.

La naturaleza de un Dogo Argentino

Muchas personas piensan del Dogo Argentino que por ser tan grande, por tener ese aspecto, tiene que ser fiero a la fuerza. ¡Craso error! Estamos ante un perro muy leal a su dueño, es tranquilo, equilibrado, muy cariñoso con sus seres queridos y algo cauto con los desconocidos. Probablemente su fama de agresivo es porque no se suele llevar bien con otros perros, pero eso se arregla con una buena y temprana sociabilización.

El origen se encuentra, tal y como dice su nombre, en Argentina. La creación de esta raza empezó en 1920 en la búsqueda de un perro que tuviera todo lo bueno del perro de pelea cordobés pero que fuera más grande y fuerte, y que también fuera capaz de cazar animales poderosos como jabalíes. De hecho este perro es capaz de batirse con un puma en solitario mientras el resto de la jauría llega en su ayuda.

Nos encontramos con una raza bastante más reciente que la mayoría, de tamaño grande y aspecto robusto, y con sangre de cazador y combatiente. Por norma general, cuando cazan van en manadas de cuatro perros perfectamente disciplinados que rastrean presas como grandes felinos o jabalíes, así que no son muy buenos con grupos grandes, y además tienen mucha energía. Su mordisco es muy potente, así que aunque uno no corre el riesgo de recibir una mordida, es mejor prevenir con un entrenamiento correcto.

Es bueno que el Dogo Argentino haga ejercicio en abundancia y reciba un adiestramiento firme pero no agresivo. Además debe aprender a no atacar a otros animales, en especial si hay otras mascotas en al casa.

Un poco de ejercicio y una comida equilibrada, además de una buena socialización y, por supuesto, el adiestramiento, será la combinación perfecta para tener un dogo argentino perfecto para toda la familia.

La verdad sobre el perro Doberman

El doberman es un perro injustamente tratado por nuestra sociedad, considerado uno de los animales más peligrosos: se dice de él que es agresivo como muy pocos,que está en su naturaleza el abalanzarse contra cualquier cosa, sea hombre u animal, incluso niños pequeños, y que el tamaño de su cabeza significa que es una raza propensa a enloquecer por la presión craneal. Todo esto es falso.

El doberman tiene una naturaleza increiblemente fiel y generosa. Su obediencia alcanza límites inauditos incluso para los perros, porque su única motivación es complacer a su propietario. Es fácil de entrenar gracias a sus ganas de aprender, de obedecer a su amo. De hecho suele ser tan apegado que siempre quiere estar al lado, encima o debajo de su propietario, en todo momento, sin descanso, ¡y cuando no es un cachorro puede volverse bastante pesado!

¿Con los niños? No hay problema. Claro, es mejor si se trata de una hembra, porque suelen ser más tolerantes, pero un macho bien educado tampoco dará problemas (y esa es la palabra clave: educado). Si el niño llega después del perro, es bueno dejar dormir al canino con algo que huela al pequeño antes de presentarlos, para que se familiarice con el olor, y desde luego hay que enseñarle al chiquitín que las perrerías contra el doberman no se pueden hacer…

Estamos ante un perro sumamente obediente. ¿Has visto alguna vez a la guardia real de Inglaterra, tan erguidos estoicos todos sus soldados? Imagínalos en perro. Eso es un doberman: capaz de aguantar todas las inclemencias si su amo se lo ordena. Si le enseñamos a no comer hasta que se lo digamos podemos hacer que aunque esté famélico ni mire el plato de la comida hasta nuestra orden, tal es la obediencia ciega de este animal.

¿De dónde vienen estos rumores sobre su agresividad, entonces? Es fácil. Si puedes enseñarle a un doberman a no comer hasta que se lo digas, puedes enseñarle a atacarlo todo, morderlo todo, abalanzarse sobre todo. Y eso es lo que pasa: se adiestran perros para que luchen, para que ataquen y combatan, y por supuesto que no harán más que atacar y morder y gruñir. Pero eso, como en todo lo que tiene que ver con nuestros peludos amigos, el problema tiene que ver más con el dueño que con el perro.

El comportamiento del Airedale Terrier

Los airedale terrier son perros muy activos y siempre dispuestos a jugar un poco más. Se excitan y alteran con facilidad, todo les llama la atención, así que no se puede esperar de él la serenidad propia de otras razas menos impetuosas. Es muy enérgico, así que es ideal para personas a las que les guste el deporte y el aire libre.

El airedale terrier no es un perro para niños; no tiene mucha paciencia, así que es mejor apartarlo de los más pequeños, aunque cuando el niño crece un poco y ya es más consciente de sus actos se les puede dejar jugar juntos y disfrutar de la incansable visión.

Este es un perro que no necesita demasiadas atenciones. No pide muchísimo afecto, es emocionalmente estable, pero puede ser agresivo hacia otros perros, de manera que hay que controlarlo muy pronto para evitar problemas. También pueden ser un poco destructivos con los muebles y los objetos de su dueño, en especial cuando se queda solo durante mucho tiempo y no tiene cómo desahogar la frustración. ¡Hay que procurarle juguetes, y enseñarle a usarlos!

Es un perro bastante dominante, sobre todo los machos, y no muy dado a la obediencia. Por eso necesita ser educado desde cachorro, para que más adelante no haya problemas de educación y dominancia. Eso sí: como perro guardián hay pocos mejores, pues su instinto lo lleva a lanzarse contra el invasor.

En resumidas cuentas, el airedale terrier es un perro para lugares amplios y dueños deportistas. Necesita una educación firme, límites, normas, una rutina, compañía, y mucha, mucha paciencia. Salir a dar largos paseos con uno de estos perros es una experiencia muy gratificante y saludable, ¡siempre que lo tengamos bien educado!