El Dogo Canario, ¿cómo es en realidad?

Hay quien considera que el Dogo Canario a la fuerza tiene que ser fiero y peligroso, por su tamaño y su aspecto, pero es un error de percepción y lo que es más importante: de ignorancia. Este es en realidad un perro leal, aunque su instinto de guardia es muy fuerte y a veces difícil de dominar para dueños inexpertos, de modo que hay que educarlo y sociabilizarlo correctamente.

El origen del Dogo Canario se encuentra, como podemos suponer a partir de su nombre, en las islas Canarias, España. Rondando los años 1500 se les consideraba un peligro natural por los daños que provocaban al ganado, de manera que se intentó su exterminio excepto por unos cuantos ejemplares que se usaron por su utilidad. En el siglo XVIII, con la llegada de los ingleses, se recuperó un poco la raza para convertirse en perros de pelea, y por fin en 1970 estos magníficos perros fueron aceptados oficialmente y recuperados por completo.

Nos encontramos con una raza que aunque es antigua, es casi desconocida. Es un animal grande y de aspecto fiero, y muchas personas se sienten intimidadas por su porte combativo, cuando en realidad es un perro muy fiel. Puede llegar a ser muy dominante, eso sí, así que su sociabilización es obligada si queremos un buen perro.

Es bueno que el Dogo Canario haga ejercicio en abundancia y reciba un adiestramiento firme pero no agresivo. Debemos enseñarle a aceptar a los visitantes, a otras mascotas, niños,…Puede tener problemas con otros perros del mismo sexo, así que hay que detenerse mucho en este punto para asegurarnos de evitar disgustos.

Un poco de ejercicio y una comida equilibrada, además de una buena sociabilización y, por supuesto, el adiestramiento adecuado para un perro con tendencias dominantes, será la combinación perfecta para tener un dogo canario perfecto para toda la familia.