Adiestrar a un Pastor de Brie

Los Pastores de Brie son perros que ya rondaban nuestra tierra en la prehistoria. En 1888 un eminente veterinario y estudioso de los cánidos declaró que sus ancestros más remotos estaban en  el Barbet y también en el propio Beauce. Como su nombre indica, era (y aún es) utilizado como perro pastor, que conduce y guarda los rebaños en las montañas y praderas.

Mucha gente lo considera “feo” porque su pelaje tiene un aspecto desgreñado, pero se debe a que es duro y ondulado. No es un perro fino, ciertamente: es robusto, recio, pero estas cosas no tienen nada que ver con cómo será en el hogar, porque el Pastor de Brie es un animal fiel, paciente y equilibrado.

Estamos ante un perro enérgico y muy dependiente, al que le gusta estar con su dueño y cuidar de los niños. Eso sí, necesita mucho ejercicio. Está hecho para correr a sus anchas, de manera que no es bueno tenerlo siempre encerrado en el patio.

Necesita estimulación mental y física. El Pastor de Brie no es un perro que pueda permanecer pasivo todo el tiempo, precisa de algo que hacer, y si su dueño no se lo da, se buscará tareas…que no resultarán agradables: cavará agujeros, destrozará plantas y morderá los muebles sin control. Su educación debe estar plagada de retos, mucho ejercicio y, como es natural, la recompensa del comportamiento que queremos que tenga nuestro perro.

El Pastor de Brie, así pues, no es un perro apto para cualquier casa. Es una buena elección para personas deportistas, o con mucha experiencia con perros, pero no es recomendable para familias numerosas o con niños pequeños, porque el animal tenderá a arrear a los chiquillos que corran y podría llegar a hacerles daño sin querer.

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